El hada de todos los animales, que es el Ave Fénix, estaba contando un cuento que era transmitido y escuchado por la radio transmisor de los sentidos, que tienen todos los animales.
“Viene a cuento, que les cuente un cuento”, dijo. Y comenzó.

– En todas las grandes ciudades de este planeta, existen los zoológicos y está muy bien que así sea. Porque es muy importante para la imaginación de los niños, que nos conozcan y aprendan de nosotros muchas cosas; zoología, sexología, pedagogía y hasta geografía.

Pero, un día el oso, quiso contarle un cuento al osito y se dio cuenta que no se acordaba de lo que le había contado su abuelo, que como él también había nacido en un jardín zoológico.
Y, como quería contarle el cuento de como se inventó el primer beso, una vez que chocaron la Princesa de Osilandia con el príncipe de la barriga pintada de azul, justo cuando con la boquita llena de miel, se las chocaron sin querer, al lado de aquél árbol en el bosque y …..Cómo era el bosque? …Y la selva? Cómo es?… Ya no se acordaba. Se había olvidado. Hacía tanto que estaba en el zoológico!!….

Le preguntó a los monos. Que le dijeron, que de tantas piruetas, ellos tenían las ideas revueltas. Al elefante; que les dijo: – El bosque es un lugar lleno de árboles y…..a ver?…a ver?….No me acuerdo nada más!
Entonces le preguntó al león. Y el león le contestó; …que los chicos le habían contado que era un lugar donde vivía un señor que era como un rey de los animales y que se llamaba Tarzán.
Entonces todos se miraron asombrados y se dieron cuenta, que la vida de ellos no andaba nada bien.

Fueron corriendo a preguntarle a la recién llegada; la tortuga. Pero ella contestó; que el viaje había sido tan largo que se había olvidado todo en el camino.
-¡ Todo tiene solución!!, dijo el conejo. Y sacó de su galera una proclama. Que fue leída por todos a la vez. Una y otra vez. Que fue presentada, discutida y aclarada. Y que fue transmitida a todos los animales de todos los zoológicos del mundo, por la radio transmisora de los sentidos que tienen todos los animales.

Mientras el loro adivino adivinador, hablaba solo, diciendo: – Yo lo sabía!!, yo lo sabía!!!
Y comenzó la gran reunión. Vinieron todos.
Las golondrinas, encargadas de los pasajeros, sellaron todos los pasaportes. Y dejaron entrar a todos.
La orquesta para el recibimiento la formaron los monos. Con los pianos, las trompetas y los tambores. Y con todos los platillos a favor, comenzó a ejecutar la banda a toda música, mientras la jirafa, apurada, colocaba las guirnaldas, el elefante buscaba y no encontraba el cinturón de su pantalón…¡qué papelón!!.

Al compás de la música, la mona de la cola colorada, bailaba; “El lago de los Cisnes”, mientras las cigüeñas corrían carreras con los flamencos. Carreras en skey por los caminitos del zoológico.
Llegaron más y más invitados, de todos los zoológicos del mundo.

Los pingüinos tenían muchísimo trabajo, repartiendo los sandwiches y las bebidas frescas que tenían heladas, en sus “casitas heladeras”, mientras mascullaban:-¡Qué tendremos que ver con todo esto? Si ellos no e acuerdan de los bosques y la selva…Qué tendremos que decir nosotros, que con el oso polar, ya no sabemos ni siquiera donde es el norte y donde es el sur!!!, para que nos envíen por lo menos, un curso de refrigeración natural!! Qué barbaridad!!, qué barbaridad!!

Una vez todos reunidos la proclama, por fin se leyó.

-“Queridos amigos animales de todas las razas ambientales: Cada uno, como bien sabéis, ocupaís solos, con amigos, con su pareja o con vuestros hijos, un lugar privilegiado dentro de cada zoológico, pues tenéis la gran suerte de ser, un ejemplo ejemplar de cada especie. Pero juso es y con razón, que no olvidéis vuesto origen, amigos, compañeros, parientes, territorio y nación. Así es que por libre elección, sin estar en este caso la libertad en discusión ya que ha sido libre la elección, cada uno de su especie a su región, tomará su descanso y vacasión!”

Aplaudieron todos!

La hormigas, como eran tantas, fueron las que hicieron más alboroto.

Así es que cuando en las grandes ciudades, los niños que recorren los zoológicos, ven que algunas jaulas están vacías, ya no preguntan más: – Dónde están?.adónde fue??…
Ahora ya lo saben, porque en la puerta hay un cartel que dice: “Hoy las perdices no están porque se fueron de vacaciones felices”.

Entonces, el Ave Fénix abrió sus alas de

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